Humedades por filtración
Qué es una humedad por filtración
Una humedad por filtración es agua líquida que atraviesa el cerramiento empujada por presión. No es vapor que se deposita ni agua que asciende por los poros del material: es agua que está al otro lado del muro, tiene presión detrás y encuentra un camino —una fisura, una junta de hormigonado, un paso de instalaciones, el encuentro entre el muro y la solera— por el que pasar al interior.
Esa definición, que parece obvia, es la que decide el tratamiento. Si el agua entra empujada, cualquier solución que se limite a tapar el punto de entrada deja la presión intacta. El agua no desaparece porque se cubra: busca el siguiente punto débil. Por eso las filtraciones tienen esa forma tan característica de reaparecer unos metros más allá después de una reparación aparentemente correcta.
La filtración es, con diferencia, el tipo de humedad más frecuente en sótanos, garajes, trasteros y fosos de ascensor, porque son las partes del edificio que están enterradas y, por tanto, en contacto permanente con el agua del terreno.
Cómo distinguirla de la capilaridad y de la condensación
Los tres tipos de humedad manchan la pared y los tres se confunden a simple vista, pero se comportan de forma distinta y se tratan de forma distinta. Confundirlos es el origen de la mayoría de las reparaciones que no funcionan. Estas son las señales que los separan.
| Filtración | Capilaridad | Condensación | |
|---|---|---|---|
| Dónde aparece | En puntos concretos: juntas, fisuras, pasos de tubos, encuentro muro-solera. A cualquier altura del muro enterrado. | Banda continua que arranca del suelo y sube, con un límite superior bastante horizontal. | En las superficies frías: esquinas, techos, puentes térmicos, zonas sin ventilación. |
| Qué se ve | Regueros, goteo, eflorescencias de carbonatos y arrastre de finos y óxidos. | Sales en la cresta de la banda, disgregación del revestimiento en la parte baja. | Moho negro superficial, gotas, condensación visible en el acabado. |
| Cómo evoluciona | Responde a la lluvia, al riego o a una fuga de red con unos días de retraso. Puede crecer con los años. | Altura estable todo el año, con variaciones lentas. | Empeora en invierno y con el garaje cerrado; mejora al ventilar. |
| Qué dice el higrómetro | Material húmedo en profundidad, con máximo alrededor del punto de entrada. | Humedad que decrece con la altura. | Superficie mojada y material seco por dentro. |
Si hay que quedarse con una sola prueba, es la última: la filtración moja el material en profundidad y la condensación solo lo moja por fuera. Un higrómetro que mide a distintas profundidades separa ambos casos en cinco minutos, y una cámara termográfica localiza el punto de entrada sin picar nada.
Conviene añadir algo que no se suele decir: los tres pueden darse a la vez, y en un garaje es casi la norma. Un muro que filtra aporta agua al ambiente, el ambiente se satura, y sobre el techo frío aparece condensación. Tratar solo la condensación en ese garaje no sirve de nada, porque la fuente de agua sigue entrando por el muro.
Por dónde entra el agua en un edificio enterrado
Un muro de sótano no es una barrera perfecta, y nunca lo ha sido. Estos son los caminos que encontramos una y otra vez al abrir:
- Juntas de hormigonado y juntas frías. El encuentro entre dos tongadas hormigonadas en días distintos es el punto más débil del muro y suele ser el primero en filtrar.
- Pantallas de pilotes. Cuando el cerramiento del sótano se resolvió con pilotes contiguos, el agua se infiltra por los espacios entre pilotes y aflora a la cota del forjado. Como la pantalla queda oculta tras un gunitado, un revestimiento cerámico o una cámara de bloques, no se puede ver dónde entra: la mancha aparece lejos del punto real de entrada.
- Pasos de instalaciones. Cada tubo que atraviesa el muro es una discontinuidad, y los pasatubos envejecen peor que el hormigón.
- Encuentro muro-solera. La junta perimetral recoge toda el agua que baja por el trasdós del muro.
- Fisuras por retracción o por asiento, que pueden ser irrelevantes estructuralmente y suficientes para dejar pasar agua.
Hay además un efecto que explica por qué los sótanos concentran el problema: la excavación de un edificio se comporta como un pozo seco hacia el que, por diferencia de gradiente, tienden a converger las aguas del entorno. El edificio no solo se encuentra el agua; en cierta medida la atrae.
En Madrid ese agua rara vez procede de un nivel freático general. Lo habitual son acuíferos colgados que se sostienen sobre capas menos permeables a cotas que coinciden con las de los sótanos, y que se recargan por infiltración estacional pero también por fugas de las redes de abastecimiento y saneamiento, riegos y baldeo de calles. Lo explicamos en detalle en por qué se filtra agua en los garajes comunitarios de Madrid.
Por qué impermeabilizar por dentro no resuelve una filtración
Llegamos a muchos edificios que ya han intentado algo antes. En los expedientes de nuestro archivo aparece con frecuencia la misma anotación: actuaciones previas sin resultado. Pinturas impermeabilizantes, morteros de reparación, inyecciones de resina, trasdosados de chapa o de placa. Todas tienen algo en común: actúan sobre la cara interior del cerramiento, no sobre el agua que está detrás.
El resultado previsible es doble. Primero, el problema se desplaza: el agua mantiene la presión y sale por el siguiente punto débil, a menudo a pocos metros. Y segundo, y más serio, el deterioro continúa oculto. El agua que queda retenida dentro del muro sigue en contacto con las armaduras, y la corrosión avanza detrás del trasdosado sin que nadie la vea hasta que el hormigón se desprende.
Esta es también la razón por la que una filtración en sótano acaba apareciendo en una ITE desfavorable: deja de ser una cuestión de aspecto y pasa a ser una deficiencia estructural.
Cómo eliminamos una humedad por filtración
Nuestro planteamiento es el contrario al de la impermeabilización: en lugar de retener el agua, la retiramos. Si el agua no llega al muro, no hay nada que impermeabilizar.
Lo hacemos con el Sistema Mulmico®, patentado, del que Grupo Preasa es aplicador exclusivo en España. Se perfora el muro desde el interior y se desarrolla un cartucho drenante en el terreno situado tras el cerramiento. El cartucho capta el agua antes de que alcance el muro y la conduce, por gravedad, hasta el punto de descarga disponible: una arqueta existente, un colector o un pozo receptor.
De ese modo de trabajar se derivan tres consecuencias prácticas que importan a una comunidad:
- No se excava por el exterior ni se levanta la solera. Todo se ejecuta desde dentro del garaje.
- El aparcamiento sigue en uso. La obra se organiza por fases, plaza a plaza.
- No hay bombeo permanente que mantener. El sistema funciona por gravedad siempre que exista cota de descarga.
Antes de valorar nada medimos el caudal, porque de él depende el dimensionado. No es un detalle menor: en un edificio de tres sótanos al que hacemos seguimiento desde hace diez años, el agua recogida por el sistema pasó de menos de 10.000 litros al día a más de 100.000. Un tratamiento dimensionado con el caudal del primer año se habría quedado corto.
Trabajamos en eliminación de humedades desde 1880 y solo en la capital hemos tratado más de cien garajes, sótanos y trasteros, además de obra en Segovia, Toledo, Guadalajara y otras provincias.
Diagnóstico previo, gratuito
Ninguna de las distinciones anteriores se resuelve por teléfono. La visita tampoco es comercial: nuestros técnicos reconocen el sótano con cámara termográfica e higrómetro, localizan los puntos de entrada, comprueban el estado del forjado y de las armaduras, verifican qué punto de descarga existe y, si el caso lo exige, proponen perforaciones testigo antes de valorar nada. De la visita sale un documento con el diagnóstico, la actuación propuesta y su valoración.
Puede llamarnos al 91 401 59 64 o al 616 463 962, o escribirnos a preasagrupo2@gmail.com.
Preguntas frecuentes sobre humedades por filtración
¿Cómo sé si mi humedad es por filtración o por condensación?
Por la profundidad. La filtración moja el material por dentro y la condensación solo lo moja en la superficie. Un higrómetro que mide a distintas profundidades lo resuelve en minutos: si el interior del muro está seco y la cara está mojada, es condensación; si la humedad se mantiene en profundidad, el agua viene de detrás.
¿Se puede eliminar una filtración sin excavar por fuera del edificio?
Sí. El Sistema Mulmico® se instala desde el interior: se perfora el muro y se desarrolla el cartucho drenante en el terreno trasdosado. No se abren zanjas perimetrales, no se demuele la solera y el garaje sigue en uso durante los trabajos.
¿Por qué ha vuelto la humedad después de impermeabilizar?
Porque impermeabilizar actúa sobre la cara interior del cerramiento, no sobre el agua. Esa agua sigue llegando al trasdós, mantiene la presión y termina encontrando otro punto de salida. Mientras no se retire, el problema se desplaza pero no desaparece.
¿Una filtración en el sótano puede afectar a la estructura?
Sí, y es el motivo por el que conviene no dejarla correr. El agua en contacto permanente con el hormigón favorece la corrosión de las armaduras, que se hincha y desprende el recubrimiento. Cuando se oculta tras un trasdosado, el proceso avanza sin que nadie lo vea hasta que el daño es visible en el forjado.
¿Cuánto tarda el agua en volver a aparecer tras una lluvia fuerte?
Normalmente días, no horas. El agua tiene que infiltrarse, recorrer el terreno y alcanzar el trasdós del muro. Ese desfase es precisamente una de las señales que permiten identificar una filtración: si la mancha crece dos o tres días después de un episodio de lluvia o de una fuga en la red, el origen está en el terreno.
Si el problema está en un garaje o en un sótano, puede consultar eliminación de humedades en sótanos y garajes. Si el agua satura el terreno bajo la solera, lo tratamos en nivel freático. Y si busca empresa en su zona, tenemos página propia de humedades en Madrid y de humedades en Segovia.